miércoles, 15 de julio de 2009

EL LIBRE DESENVOLVIMIENTO


El anarquismo dirige su preocupación al libre desenvolvimiento de cada individuo, es decir que no tiene sentido teorizar o ejecutar actividades si no nos servirán para cambiar y mejorar nuestras vidas. A diferencia de l@s marxistas y otr@s seudo-socialistas, l@s ácratas insistimos en que se deben intentar poner en práctica en el día a día los principios que se defienden. Si se cree en la equidad, se debe tratar a los demás de forma equitativa. La forma en que nos relacionamos un@s a otr@s refleja lo que pasa en la totalidad de la sociedad y una sociedad anda mal si la gente se trata mal, y a diario vivimos ese maltrato. La vida en aislamiento campestre expuesta como alternativa resulta no ser solución en absoluto, sino simplemente escapismo, por más que se recubra de coartadas místicas o verborrea semi-filosófica. Es imposible vivir como si se fuera libre aislándose de l@s demás, ya que siempre nos relacionamos con otras personas y si a ellas les falta la libertad, tampoco la tenemos nosotr@s. La libertad de cada un@ llega hasta donde llega la libertad del vecin@, no hasta donde comienza, y se extiende con ella. La condición para la revolución es la de saber, como seres human@s razonables, que es posible un mundo apasionadamente razonable. Es difícil, pero no imposible, evolucionar con la ayuda de l@s otr@s a un estado más avanzado que la simple condición de dependencia, brutal sometimiento y anulación de las potencialidades de cada un@, en que esta sociedad intenta mantenernos. A menos que podamos ayudarnos y ayudar a la gente a perder el miedo, la ansiedad y la inseguridad, carece de sentido esperar que haya un comportamiento con mayor sensatez al que ahora predomina y empecemos a construir una sociedad libre y creativa. Las ideas autoritarias y el odio irracional a minorías étnicas, extranjeras, culturales o sexuales son parte de la ignorancia colectiva. Para superar esto debemos comenzar por superarla en nosotr@s mism@s, alimentándonos con el aprendizaje que se logre mediante una comunicación ininterrumpida. Un hecho transformador ha sido el feminismo anarquista y con ello el desenvolvimiento libre; puesto que el anarcofeminismo no consiste en que la mujer alcance igual posición que el hombre en el proyecto explotador vigente, perpetuando la desigualdad. La corriente anarcofeminista enfatiza la asamblea, la autogestión, la lucha anticapitalista, es viable, pues no diverge de la revolución general, ya que atacar la dominación masculina debe conducir a atacar todo tipo de dominación, pues ninguna mujer mejora su situación pasando del sometimiento a un varón insensible a la anuladora obediencia a una jefa despótica. La revolución anarquista no tiene sexo pues pretende sencillamente que hombres y mujeres y tod@s l@s seres sean libres, equitativ@s y solidari@s. Con el anarcofemismo embarrando de libertad de forma que las expresiones sean fuera de estereotipos, es decir que a tod@s se nos deje actuar de acuerdo a como podamos sentirnos en determinados momentos, poder llorar, reír sin que nos pongan encasillamientos, rompiendo con las barreras psicológicas que pudieran inhibir la acción social de muchos individuos. El trabajo en colectivos de afinidad puede ser de gran ayuda y crear autoestima en las personas que lo forman, ya que este modo de organizarse tiende al desarrollo positivo de la salud mental, todo lo que anime a las personas a romper con el miedo de adquirir responsabilidades y a examinar sus relaciones con el resto del mundo. Por tanto, l@s anarcofeministas queremos que las actitudes cambien lo suficiente para permitir a la gente que vuelva a tomar las riendas de su propia vida, de las que se les empezó a despojar con la aparición del Estado.

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